Un alta ingesta de grasas puede modificar la fertilidad pudiendo alterar los ciclos menstruales y las concentraciones de hormonas reproductivas. Pero parece ser que lo que tiene mayor impacto es el valor cualitativo de las grasas.
Chavarro et al. demostraron que con más del 2% de grasas de la dieta formada por grasas trans pueden producir un aumento del riesgo de infertilidad debido a alteraciones en la ovulación.
Los ácidos grasos trans tiene un mayor efecto proinflamatorio y una mayor tendencia a provocar resistencia a la insulina y el tan frecuente hoy día síndrome de ovarios poliquísticos. También se ha encontrado un aumento en la incidencia de endometriosis por este tipo de grasas.
Los ácidos grasos omega 3 por el contrario de los anteriores, pueden tener un efecto beneficioso debido en parte por su efecto antiinflamatorio. Han demostrado un impacto positivo en la maduración de los ovocitos y un aumento en los niveles de progesterona.
Los ácidos grasos monoinsaturados y los poliinsaturados también contribuyen pos sus efectos benficiosos. Por tanto estos dos tipos de grasas junto con una disminución de los acidos grasas tipo trans reportan beneficios a la fertilidad femenina.
Alimentos recomendables como el pescado azul, aceite de oliva, frutos secos o el aguacate son un fuerte aliado para una dieta equilibrada.

