Esta es una pregunta que se hacen muchas mujeres, probablemente debido a que cada vez es más usual verlas en estado de gestación en entornos donde se practica deporte, sobretodo en gimnasios. Mientas que antes era prácticamente anecdótico ver a mujeres embarazadas practicando ejercicio, ahora es algo bastante normal.
Los médicos recomiendan cada vez más el ejercicio físico para todos los ciudadanos, y a su vez en embarazadas. Hasta hace pocos años las recomendaciones de las sociedades de cardiología, como la de otros médicos de otras especialidades, se basaban en la práctica de ejercicio sobre todo de tipo aeróbico (también conocido como cardiovascular). Este hecho se centraba principalmente en tratar de mejorar la circulación de nuestro organismo, tratando de esto modo de atajar el origen de más del 60% de las muertes naturales, que no es otro que las de naturaleza circulatorio. Estos son los denominados accidentes cerebro vasculares y los infartos de miocardio.
Pues bien, los beneficios del entrenamiento de fuerza están a día de hoy más que demostrados. Este es uno de los factores predeterminantes para mejorar nuestro índice HDL/LDL, conocidos también como colesterol bueno (HDL) / colesterol malo (LDL).
El HDL es el transportador principal del colesterol LDL hacia nuestro hígado, para su eliminación mediante el transporte reverso del colesterol. Esta ampliamente demostrado que el entrenamiento de fuerza aumenta los niveles de HDL de manera endógena y natural. Así pues encontramos un enorme aliado dentro de nosotros, ya que con esto, una persona con tendencia a niveles elevados de LDL en arterias o en el resto del organismo, puede beneficiarse de la función del HDL de eliminar ese exceso de LDL (colesterol malo) de nuestro cuerpo.
Otros beneficios del entrenamiento de fuerza son la atenuación de la atrofia muscular que empezamos a sufrir con el paso de los años. Podremos asumir que el entrenamiento de fuerza disminuye los efectos deletéreos del envejecimiento. Cada vez tenemos una esperanza de vida mayor, por lo que el estado en el que llegamos a nuestras edades medias y las capacidades de valernos por nosotros mismos, son de extrema importancia.
Con el ejercicio de pesas también mejoramos la densidad de nuestros huesos, evitando fracturas por debilidad, y al tener mayor componente muscular y coordinación, evitamos las caídas frecuentes.
Estos son solo uno pocos beneficios del entrenamiento de fuerza. Es normal que a día de hoy los especialistas de salud recomiendan cada vez más este tipo de entrenamiento.
Entonces, ¿qué pasa con las mujeres embarazadas?
Nuestras embarazadas no van a ser menos. El sedentarismo en la fase de embarazo empeora las condiciones del sistema circulatorio en el feto y en la madre y acentúa los problemas para la recuperación de la esta tras el parto.
Es importante el mantener el tono muscular y la fuerza del suelo pélvico, ya que este es el área más afectado en la mujer durante el embarazo, pudiendo acarrear problemas el resto de su vida.

Estos son solo algunos ejemplos de la importancia de ejercicios de fuerza en la mujer embarazada.
Eso sí, se recomienda siempre que el ejercicio sea prescrito y monitorizado por profesionales capacitados para ello, que posean el conocimiento necesario sobre el entrenamiento en la mujer embarazada y, por supuesto, que tengan un seguimiento continuo por parte de su fisioterapeuta.
Por ejemplo, un aspecto a tener en cuenta, es intentar no realizar nunca ejercicios que puedan aumentar en exceso la presión intrabdominal.
Nosotros, en Fisioterapia Torremolinos, ayudamos a nuestras embarazadas con la supervisión de su entrenamiento y tratamiento, así como con una valoración de suelo pélvico.
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