El pádel es un deporte emocionante y en auge, pero como cualquier actividad física intensa, conlleva riesgos de lesiones. Como fisioterapeuta, te ofrezco algunos consejos clave para mantenerte sano mientras disfrutas de este deporte:
Calentamiento adecuado
Antes de jugar, dedica al menos 10 minutos a calentar. Incluye ejercicios de movilidad articular, estiramientos dinámicos y movimientos específicos del pádel a baja intensidad.
Técnica correcta
Aprende y practica la técnica adecuada para golpes, desplazamientos y giros. Una mala técnica puede sobrecargar ciertas áreas del cuerpo y provocar lesiones a largo plazo.
Equipamiento apropiado
Usa zapatillas específicas de pádel con buen agarre y amortiguación. Elige una pala adecuada a tu nivel y tipo de juego para evitar sobrecargas en el brazo.
Fortalecimiento muscular
Realiza ejercicios de fortalecimiento para core, piernas y brazos. Un cuerpo fuerte es más resistente a lesiones.
Flexibilidad y movilidad
Mantén una buena flexibilidad con estiramientos regulares, especialmente en hombros, espalda y piernas.
Descanso y recuperación
Dale a tu cuerpo tiempo suficiente para recuperarse entre sesiones de juego. La fatiga aumenta el riesgo de lesiones.
Hidratación y nutrición
Mantente bien hidratado y con una alimentación equilibrada para optimizar tu rendimiento y recuperación.
Progresión gradual
Si eres principiante o estás volviendo tras una lesión, aumenta gradualmente la intensidad y duración de tus sesiones.
Atención a las señales del cuerpo
No ignores el dolor o la incomodidad persistente. Consulta a un profesional si experimentas molestias recurrentes.
Trabajo preventivo específico
Realiza ejercicios preventivos enfocados en las áreas más propensas a lesiones en pádel: hombros, codos, muñecas, rodillas y tobillos.
Siguiendo estos consejos, podrás reducir significativamente el riesgo de lesiones y disfrutar del pádel de manera segura y sostenible. Recuerda, la prevención es la mejor medicina.
Aquí te comentamos las lesiones más comunes en pádel
El pádel, aunque menos exigente que otros deportes de raqueta, puede provocar lesiones específicas. Conocerlas te ayudará a prevenirlas mejor:
Epicondilitis lateral (codo de tenista)
- Causa: Sobrecarga en los tendones extensores de la muñeca.
- Síntomas: Dolor en la parte externa del codo, especialmente al agarrar objetos.
- Prevención: Fortalecimiento de antebrazo, técnica correcta de golpeo, uso de pala adecuada.
Lesiones de hombro (tendinitis del manguito rotador)
- Causa: Movimientos repetitivos por encima de la cabeza.
- Síntomas: Dolor al elevar el brazo, debilidad en el hombro.
- Prevención: Ejercicios de fortalecimiento y estabilidad del hombro, técnica adecuada en remates.
Esguinces de tobillo
- Causa: Cambios bruscos de dirección, pisar mal tras un salto.
- Síntomas: Dolor, hinchazón y dificultad para apoyar el pie.
- Prevención: Uso de calzado adecuado, ejercicios de propiocepción, fortalecimiento de tobillos.
Lumbalgia
- Causa: Movimientos de rotación bruscos, mala técnica en servicios.
- Síntomas: Dolor en la zona baja de la espalda, rigidez.
- Prevención: Fortalecimiento de core, técnica correcta, estiramientos de espalda.
Tendinitis de muñeca
- Causa: Sobrecarga por vibración de la pala, técnica incorrecta.
- Síntomas: Dolor y rigidez en la muñeca, especialmente al girarla.
- Prevención: Uso de pala con peso adecuado, fortalecimiento de antebrazo y muñeca.
Lesiones de rodilla (meniscos o ligamentos)
- Causa: Giros bruscos, frenar repentinamente, sobrecarga.
- Síntomas: Dolor al girar o flexionar la rodilla, inestabilidad.
- Prevención: Fortalecimiento de piernas, técnica adecuada de desplazamiento, calentamiento específico.
Fascitis plantar
- Causa: Sobrecarga en la planta del pie por movimientos repetitivos.
- Síntomas: Dolor en el talón o arco del pie, especialmente al levantarse.
- Prevención: Calzado con buena amortiguación, estiramientos de gemelos y planta del pie.
Recuerda que la mayoría de estas lesiones se desarrollan gradualmente. Prestar atención a las molestias iniciales y actuar a tiempo puede prevenir problemas más serios. Si experimentas dolor persistente, consulta con un profesional de la salud.

