Bien es conocido el papel de la nutrición en nuestro sistema inmune, a este concepto lo podemos llamar también inmunonutrición.

Qué es la inmunonutrición

La inmunonutrición es el uso de nutrientes específicos para apoyar la inmunidad. El papel más importante de la inmunonutrición es el de los pacientes con sistemas inmunitarios debilitados, como los enfermos de cáncer y los que reciben radioterapia o quimioterapia.

Hay muchos tipos diferentes de inmunonutrientes que pueden utilizarse, como antioxidantes, ácidos grasos omega, probióticos, etc.

Una de las mejores formas de obtener inmunonutrientes es a través de los alimentos, pero los suplementos también pueden ser útiles.

Algunas buenas fuentes de inmunonutrientes son las frutas y verduras, los frutos secos y las semillas, los cereales integrales, los productos lácteos, etc.

¿Qué papel juega la nutrición entonces en nuestros sistema inmune?

Podemos diferenciar nuestro sistema inmune en dos tipos , uno es nuestra sistema inmune innato y el sistema inmune adaptativo.

Como ejemplo del sistema inmune innato tenemos las barreras fisiológicas tales como  la piel o nuestras mucosas. Nuestro sistema adaptativo es ese que genera una  respuesta o adaptación a los patógenos a los que estamos expuestos.

Tanto situaciones de desnutrición como situaciones en la que se produce un estrés consecutivo, pueden provocar en nosotros carencias, o daños en nuestro sistema inmune.

Existen nutrientes o micro nutrientes capaces de favorecer la acción inmuno moduladora de nuestro propio organismo.

Algunos de ellos ampliamente estudiados son los siguientes: arginina, glutamina, Ácidos grasos omega tres, los ácidos nucleicos  las vitaminas A,C y E.

  • Glutamina: importante en las situaciones de hipercatabolismo e hiper metabolismo, dentro de sus funciones una es aumentar la secreción del anticuerpo inmunoglobulina A de las mucosas disminuyendo las infecciones respiratorias.
  • Arginina: es precursor de óxido nítrico, aumenta por su acción vasodilatadora, la perfusión en nuestros organismos antagonizando los efectos de los radicales libres. Entre sus efectos este aminoácido también interviene en las secreciones de hormonas y actúa en la producción de tejido conectivo.
  • Ácidos grasos omega 3: compiten con sustancias que favorecen la inflamación modificando el equilibrio entre los leucotrienos y las prostaglandinas.

Como conclusión debemos de tener claro que nuestro sistema inmune esta condicionado por la homeostasis o el equilibrio en nuestro organismo, elementos clave como la nutrición adecuada, control de sustancias nocivas para nuestro organismo y evitar en la medida de lo posible situaciones favorecedoras de estrés son claves para nuestra salud.

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