Un ictus no es ni más ni menos que la alteración en la circulación de la sangre que llega a nuestro cerebro. Otras formas de denominarlo pueden ser embolia o accidente cerebro vascular (ACV).
Las causas más comunes pueden ser la rotura de un vaso sanguíneo en el cerebro, lo que provocaría una hemorragia (dando lugar a un ictus hemorrágico) o la formación de un coágulo que obstruyera el paso de la sangre a nuestro cerebro (dando lugar a un ictus isquémico). En cualquiera de los casos, la causa final es siempre que el paso de sangre al cerebro se interrumpe, ocasionando un daño cerebral.
Según Silvia de la clínica de rehabilitación Masvita, solo en nuestro país más de 130.000 personas sufren al tipo de ictus cada año y ya se considera la causa principal de discapacidad en adultos. Si hacemos el cálculo, los datos son sorprendentes; cada 6 minutos un adulto sufre un accidente cerebro vascular en nuestro país. Pero el peor dato es que el 40% de estos casos terminarán teniendo secuelas en el paciente que dificultarán la realización de una vida normal desde ese momento (según la Sociedad Española de Neurología).
Por este motivo, la recuperación de la actividad cotidiana en los adultos que han sufrido algún tipo de accidente cerebro vascular es fundamental. El objetivo siempre será minimizar las posibles secuelas del ictus en el paciente, así como ayudarle a volver a una rutina diaria.
Una recuperación perfecta depende de muchos factores en los que normalmente se ven implicados muchos perfiles profesionales y es fundamental que esta recuperación comience lo antes posible después de la estabilización médica del paciente.
Si nos centramos en la parte que nos interesa a nosotros, desde el punto de visto de la fisioterapia, un tratamiento eficaz se centrará en la recuperación de las actividades motoras y funcionales del paciente, centrándonos especialmente en la recuperación de la movilidad.
Los objetivos principales del fisioterapeuta serán:
- Recuperación de la capacidad muscular normal del paciente.
- Eliminar las posibles rigideces en las articulaciones.
- Disminuir posibles episodios de dolor al mínimo.
- Ayudar al paciente en su educación postural.
- Centrarnos en recuperar la movilidad en las extremidades que se han visto afectadas.
- Volver a contar con un equilibrio y una marcha normal.
- Potenciar las capacidades físicas del paciente para alcanzar estados previos al ictus.
- Ganar autonomía diaria gracias a un trabajo constante a nivel funcional.
Desde nuestra clínica de fisioterapia en Torremolinos sabemos que el trabajo de recuperación no se limita solo al de los centros de fisioterapia que tratan las secuelas del ictus; también habrá que establecer rutinas diarias de trabajo en casa y acostumbrar al paciente a mantenerse activo y funcional la mayor parte del tiempo posible.
Un tratamiento constante y activo es primordial para poder conseguir unos resultados óptimos y ayudar al paciente a retomar su vida normal.

