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El agua es fundamental para mantener nuestro organismo bien estructurado y en correcto funcionamiento. Tiene también gran importancia cuando hacemos ejercicio, ya que es la encargada de controlar el proceso de termorregulación a través del sudor. Además, mantiene nuestras articulaciones bien lubricadas y en la sangre ayuda a transportar los nutrientes ingeridos con la dieta.

Si mantienes correctamente tus niveles de hidratación lograrás que tu rendimiento deportivo no disminuya (se ha demostrado que una pérdida del 2% de agua sobre nuestro poseo afecta a la capacidad para hacer ejercicio empeorando el rendimiento físico de resistencia entre un 10 y un 20 por ciento, pudiendo desencadenar en calambres, contracturas, cefaleas, mareos…)

Trucos y consejos a tener en cuenta para mantener una hidratación correcta:

  • Bebe unos 500 cl de agua 2 horas antes de realizar ejercicio. De ese modo, darás tiempo al organismo para excretar la cantidad sobrante y te encontrarás en plenas condiciones para la práctica deportiva.
  • Durante los entrenamientos de menos de una hora de duración, beber agua no es imprescindible. A partir de ese tiempo es necesario beber agua para reponer los líquidos perdidos. Además, es aconsejable tomar algún tipo de bebida isotónica, que mantenga la correcta proporción de agua y sales minerales en el organismo.
  • Cuando se bebe más de un litro a la hora pueden producirse molestias intestinales. La máxima cantidad de glucosa que interesa suministrar durante la práctica deportiva se sitúa en un 8% dentro de una bebida de 1.200 ml por hora.
  • Al finalizar el ejercicio es necesario beber 1.250 ml por kg perdido antes de comenzar la actividad. Es decir, si antes pesaba 71 kg y al finalizar peso 70, debo tomar 1.250 ml en las dos horas siguientes. Así, aseguramos la reposición completa, que ayudará a nuestro proceso de recuperación.


El sodio es el único electrolito que añadido a las bebidas consumidas durante el ejercicio proporciona beneficios fisiológicos. Una concentración de sodio de 20 a 50 mmol/L (460- 1150mg/L) estimula la llegada máxima de agua y carbohidratos al intestino delgado y ayuda a mantener el volumen de líquido extracelular.

El potasio ayuda a una rehidratación adecuada (optimiza la retención de agua), algo a tener en cuenta a la hora de elegir la bebida post ejercicio.

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