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Durante estas semanas eternas de confinamiento debido a la pandemia global, los fisioterapeutas de toda España se ban dejado la piel para sacar adelante de la UCI a los pacientes más grave de la COVID-19. Pacientes con las manos sin fuerza, las piernas lacias,… como arrollados por el tren del coronavirus.

Durante la guerra sanitaria que ha supuesto el COVID-19, la primera línea de defensa no ha estado formada solo por los médicos y enfermeras de nuestro país. Otra línea de defensa activa e importante han sido los fisioterapeutas, ayudando a los enfermos de coronavirus a recuperar el control de su propio cuerpo tras ser inmovilizados y asistidos por respiradores. Y es que algunos enfermos han tenido de que aprender a andar de nuevo (en sus propias palabras).

Los equipos de fisioterapias de los hospitales de España lo han dado todo, y aún lo siguen haciendo, combinando terapias respiratorias y motoras, para que el paciente pierda la menor independencia de movimiento posible.

Los pacientes con la COVID-19 presentan un patrón con una doble complicación, por un lado necesitan de un trabajo de rehabilitación respiratoria, presentan una alteración respiratoria debido al uso de respiradores y la sedación durante tanto tiempo. La desconexión de los respiradores, es un proceso delicado que requiere de un fisioterapeuta para acelerar los tiempos de recuperación. Por otro lado, tenemos un trabajo de recuperación motora. Los pacientes que han estado sedado durante tantos días, sin moverse, necesitan de un trabajo intenso incluso durante el tiempo que han estado sedados.

Esta crisis sanitaria ha servido para ponernos a todos a prueba y para aprender. El trabajo realizado en cientos de hospitales de España ha sido titánico: anestesistas, enfermería, auxiliares, fisioterapeutas, etc, etc. Todos a una con el equipo de médicos. Trabajar codo con codo ha sido la clave para poder salir adelante.

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